La ley de Murphy o las leyes de Murphy, como les gusta decir a algunos otros, para la mayoría de la gente, son la forma más usada para denominar o significar aquellos hechos que pueden estar originado en cualquier tipo de ámbito y que se caracterizan por el infortunio que los domina. Una de las grandes máximas que promueven estas leyes dice, si algo puede salir mal, seguro saldrá malísimo y uno de los mejores ejemplos para ilustrar esta cuestión es el de la tostada con mantequilla y mermelada que cae al suelo y por supuesto lo hace del lado que está untada.
Otra ley de física empírica nos enseña desde bien pequeños que los gatos caen siempre de pié.
La paradoja se crea al entrar en contacto estas dos leyes:
Si un gato cae siempre de pie, y una tostada con mantequilla cae siempre por el lado en que está untada, ¿qué pasaría si le atas a un gato a la espalda una tostada con la mantequilla hacia arriba y luego lo tiras al aire?
El resultado es evidente: como dos imanes acercándose con la misma polaridad, se repelerían haciendo que el gato finalmente flote en el aire.
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